Las biografías de los mejores deportistas: Juan Manuel Fangio.

Juan Manuel Fangio


Está considerado uno de los mejores pilotos de la historia en esta disciplina, y, en opinión de muchos expertos internacionales, ha sido el mejor piloto deportivo de todos los tiempos.


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Juan Manuel Fangio (Balcarce, Argentina, 24 de junio, 1911 – Buenos Aires, 17 de julio, 1995), fue campe√≥n mundial de F1 en cinco oportunidades, incluyendo cuatro consecutivas (1954-1957), y es el √ļnico piloto de la historia de la F1 que fue campe√≥n con 4 marcas distintas: Alfa Romeo, Maserati, Ferrari y Mercedes-Benz. Gan√≥ 24 carreras de F√≥rmula 1 de las 51 que disput√≥ consideradas hoy Carreras Oficiales, teniendo a√ļn hoy en d√≠a el promedio m√°s alto de la historia de la F1.


Desde su nacimiento Juan Manuel Fangio se anticipó a los hechos, puesto que figura en el Registro Civil de Balcarce (Argentina), anotado por esos malentendidos de esas épocas, el día 23 de Junio de 1911 cuando en realidad debía leerse 24, fecha en la que Juan Manuel siempre lo festejó ignorando lo que decían sus documentos por ser su verdadera fecha de nacimiento.


Hijo de inmigrantes italianos: los Fangio, que hab√≠an llegado de Castiglione Messer Marino, y los Deramo de Tornarece, ambos pueblos de la provincia de Chieti en la encantadora regi√≥n italiana de los Abruzos. Debe su nombre al haber nacido el d√≠a de San Juan y su padre -un ferviente mon√°rquico- como segundo nombre le puso Manuel en honor al rey de Italia. Fue tambi√©n afectuosamente conocido como “chueco” por sus muchos entusiastas, dado lo arqueado de sus piernas.


El matrimonio de Loreto Fangio y Herminia Deramo, muy enamorados y tambi√©n muy j√≥venes, ya que √©l contaba con 19 a√Īos y ella con 17 cuando se casaron, se fueron a vivir al campo donde Loreto comenz√≥ a trabajar de alba√Īil y con un control absoluto de sus gastos comenz√≥ a ahorrar una moneda tras otra, y poco a poco fue haciendo crecer su patrimonio. Los a√Īos fueron pasando y la familia Fangio iba aumentando: primero lleg√≥ Jos√©, despu√©s fue el turno de Herminia y luego siguieron Carmen, Juan Manuel, Celia y finalmente Rub√©n “Toto”, padre de Juanmanuelito, que con el tiempo llegar√≠a a ser bicampe√≥n en Estados Unidos en la categor√≠a IMSA con Toyota.


A los seis a√Īos Juan Manuel comenz√≥ a ir a la escuela y a los once a√Īos ya trabajaba de aprendiz en una herrer√≠a. Poco tiempo despu√©s dej√≥ el yunque y entr√≥ a trabajar en un taller mec√°nico lo que le permitir√≠a comenzar a familiarizarse con las “m√°quinas infernales” nacidas del otro lado del mar y con todo el progreso que hab√≠a llegado con ellas. Lavaba sus piezas, observaba para qu√© serv√≠a cada una de ellas y miraba y re-miraba el armado de sus motores.


A los trece a√Īos comenz√≥ como ayudante de mec√°nico en la agencia Studebaker de Miguel Viggiano donde, curiosamente, se preparaban coches de carrera. All√≠ Fangio continu√≥ ampliando sus conocimientos de mec√°nica y perfeccion√°ndose como conductor, al volante del coche del taller, con el que iba a buscar piezas a los pueblos vecinos recorriendo la “universidad caminera” que ten√≠a todas las materias necesarias para que un dotado pudiera graduarse: polvo, barro, fango y a veces alguna laguna que hab√≠a que pasar rezando. Todo esto como pre√°mbulo para su primer coche, su primer romance: un Overland de 4 cilindros, en pago de un a√Īo atrasado de sueldo en el taller.


Tras pasar casi un a√Īo en cama v√≠ctima de una pleures√≠a de la que se sab√≠a que a la mortal tuberculosis hab√≠a tan solo un paso, con la compa√Ī√≠a casi permanente de su madre, logra salir bien librado, y poco despu√©s el ej√©rcito lo incorpora con el sello de “apto para todo servicio”.


Ya con 21 a√Īos, y de vuelta a la casa familiar, animado y ayudado por unos amigos y tambi√©n por su padre que le entrega una parte del terreno, construy√≥ su propio taller. Y por fin, el triunfal comienzo. El s√°bado 24 de Octubre de 1936, cuando sus infaltables amigos le consiguieron un tax√≠metro Ford A modelo 1929 y all√° se fue con su “barra” rumbo al circuito de tierra de Benito Ju√°rez donde, yendo tercero, una biela dijo basta y abandon√≥. Y nuevamente fueron sus irrenunciables amigos los que sucesivamente lo volvieron a colocar en los circuitos, que con el tiempo dejaron de ser locales para pasar a correr los que cubr√≠an largas distancias, realizadas principalmente por caminos de tierra a lo largo y a lo ancho de la Am√©rica del Sur.


Comenzaron a llegar las satisfacciones. La primera, en 1940, fue el Gran Premio Internacional del Norte con 9.445 kil√≥metros de recorrido, que los cubre en 109 horas al comando de un Chevrolet. Esta carrera de Buenos Aires, a trav√©s de los Andes, a Lima (Per√ļ), y vuelta de nuevo, dur√≥ casi dos semanas con etapas diarias. Las reparaciones eran completadas por el piloto y el copiloto al final de cada extenuante etapa. Muchos √©xitos siguieron en estos modificados autos americanos, lo que lleva a crear una enconada rivalidad de marcas a√ļn hoy existente: “¬ŅFord o Chevrolet?”, encabezada en esos momentos por Oscar G√°lvez y Juan Manuel Fangio respectivamente, y lo que aparec√≠a como una apasionada rivalidad entre dos grandes hombres fue el comienzo de una amistad que se prolong√≥ hasta el final de sus vidas.


El af√°n y la dedicaci√≥n de sus amigos ya hab√≠a sido compensada al consagrarse dos veces campe√≥n de carretera en los a√Īos 1940 y 1941, tras lo cual algunos meses despu√©s llegar√≠a la guerra. El racionamiento y la falta de cubiertas llevaron a la suspensi√≥n de las carreras, lo que oblig√≥ a olvidarse de los coches de carrera y de todas las locas aventuras por los caminos polvorientos. Es entonces cuando se inici√≥ en el mundo de los negocios, en el que tuvo tanto √©xito como en el deportivo. Compr√≥ y vendi√≥ camiones y tambi√©n cubiertas usadas, ya que al estar cerrada la importaci√≥n hab√≠a que arreglarse con lo que se pod√≠a. Recorri√≥ los pueblos de su provincia haciendo aut√©nticos y exitosos malabares, que lo hicieron muy conocido y respetado, por su honestidad y su palabra en los negocios. Olvid√≥ el taller mec√°nico, a√Īorando las carreras con sus ansias de lucha y de victorias a las que volver√≠a apenas se mostrase la primera se√Īal.


Y la se√Īal lleg√≥. Al acabar la guerra, el Autom√≥vil Club Argentino vio la posibilidad de organizar las temporadas internacionales de coches especiales -hoy conocidos como de F√≥rmula 1- con los viejos grandes pilotos del mundo y los argentinos, que miraban asombrados las fabulosas joyas que llegaban y de las que tanto hab√≠an o√≠do hablar. Hasta que lleg√≥ el m√°gico 6 de febrero de 1949 en el que Oscar G√°lvez, bajo una lluvia torrencial en el circuito de la Palermo con un Alfa Romeo, puso la piedra fundamental de los triunfos argentinos. Enseguida fue Fangio, con una Maserati, quien tambi√©n vio la bandera de cuadros en primer lugar y entonces se decidi√≥ la continuidad al otro lado del Atl√°ntico.


Con el apoyo del gobierno nacional desembarc√≥ en Europa para continuar su carrera con una frase que el tiempo la transformar√≠a en una famosa muletilla “¬°Si pudiera ganar una sola vez ….!”. Sin imaginar siquiera que su deseo se ver√≠a largamente colmado ya que ese a√Īo de 1949, con 37 a√Īos de edad, logr√≥ √©xitos regulares en el circuito europeo que con sus siete triunfos, bien podr√≠a haberse considerado como un campeonato m√°s de haber estado en disputa un t√≠tulo oficial.


En 1950 le dieron a conducir un Alfa Romeo. Batallando con su compa√Īero de equipo Nino Farina, termin√≥ sub-campe√≥n mundial, pero ya la semilla hab√≠a sido plantada y dar√≠a excelentes frutos. El a√Īo siguiente, 1951, vio a Fangio ganar el primero de sus cinco t√≠tulos, con el Alfa Romeo 159, donde la jugada decisiva se desarroll√≥ en el circuito catal√°n de Pedralbes, a la vista de la imponente ciudad de Barcelona, y que culmin√≥ con un notable triunfo del “chueco” tras una jugada sensacional de estrategia por parte de los ingenieros de Alfa Romeo sobre los de Ferrari, m√°s r√°pidos y que consum√≠an menos combustible.


En 1952 sufri√≥ el mayor accidente de su carrera, en Monza, cuando se rompi√≥ el cuello y tuvo que despedirse del resto de la temporada. Fangio hab√≠a prometido correr en Monza al d√≠a siguiente de haber corrido en Belfast, pero al perder las conexiones del transporte se encontr√≥ conduciendo toda la noche desde Par√≠s para llegar al circuito media hora antes del inicio de la carrera. Jocosamente dir√≠a tiempo despu√©s: “a las dos estaba en Monza, a las dos y media en la parrilla de salida y a las tres en el hospital”. Partiendo desde atr√°s de la parrilla cometi√≥ un error en un cambio y el Maserati que iba conduciendo choc√≥ contra los sacos de contenci√≥n y empez√≥ a derrapar. Sus reflejos notablemente disminuidos por el cansancio acumulado le impidieron recobrar el mando del autom√≥vil antes de que pegara en un terrapl√©n de tierra dando un salto mortal en el aire. Fangio fue despedido y pasar√≠a las pr√≥ximas horas muy cerca de la muerte. Al a√Īo siguiente, 1953, volvi√≥ a los mandos de un Maserati y termin√≥ la temporada en segundo lugar.


Fangio siempre fue muy detallista y amable con sus mec√°nicos para atraer su lealtad. Durante las sesiones de entrenamiento para el Gran Prix de Italia, se quej√≥ de una vibraci√≥n severa y los mec√°nicos le aseguraron que durante la noche corregir√≠an el fallo. Efectivamente, el d√≠a de la carrera el problema hab√≠a desaparecido completamente, en tanto que su compa√Īero Bonetto al bajarse del auto dec√≠a que con la vibraci√≥n que soport√≥ durante la carrera era una suerte poder conservar los dientes en su lugar. Enseguida Fangio comprendi√≥ que ¬°los mec√°nicos hab√≠an cambiado el n√ļmero a los autom√≥viles en el medio de la noche! y le hab√≠an dado el de Fangio, que vibraba, a su compa√Īero de equipo Bonetto. Se ech√≥ a re√≠r y le dijo “non era la tua m√°china; era la mia”. Juan Manuel siempre comparti√≥ muchas cosas con sus ‚Äúamigos‚ÄĚ mec√°nicos: los premios, los abrazos tras los triunfos, muchos momentos de las noches arreglando los motores y, fundamentalmente, nada de aparecer √ļnicamente en las horas de gloria.


En 1954 se cambi√≥ al equipo Mercedes, que lo autoriz√≥ a correr mientras sus coches no estuvieran listos para Maserati, y consigue su segundo Campeonato Mundial. Fangio corri√≥ doce Gran Prix para la marca, ganando ocho. Esto marc√≥ el inicio de una serie de cuatro t√≠tulos seguidos. En 1955gana el campeonato nuevamente con Mercedes teniendo como compa√Īero de equipo al ingl√©s Stirling Moss formando ambos una dupla sensacional. Moss le dio a Fangio el apodo de “Maestro”, como se√Īal de admiraci√≥n, y reconoci√≥ haber aprendido m√°s de conducci√≥n de autom√≥viles siguiendo sus huellas, que toda la experiencia propia acumulada hasta entonces.


Arranc√≥ la temporada de 1956 y Fangio, ligado a Ferrari, consigui√≥ su cuarto t√≠tulo. Contrariamente a lo que podr√≠a pensarse, Enzo Ferrari no apreciaba demasiado a Juan Manuel, probablemente porque √©ste lo hab√≠a ya ganado casi todo a expensas de los pilotos de Ferrari y era algo que el Comendatore, un enamorado de odios a perpetuidad, no le perdonar√≠a nunca. Insinuaba un respeto y una devoci√≥n por Fangio simplemente porque consigui√≥ el t√≠tulo con su marca, pero no dejaba de acentuar que para volver a ser campe√≥n deber√≠a volver a correr con Ferrari, sin imaginar siquiera que el a√Īo siguiente, otra vez con un Maserati, le iba a ocasionar una estruendosa derrota justamente contra los mejores pilotos de su equipo, Hawrthorn y Collins.


En 1957, con su Maserati, logr√≥ su quinta corona mundial ganando una de sus carreras m√°s memorables: el famoso Gran Prix de Alemania. Fangio amaba y respetaba el circuito de Nurburgring. Conduciendo un liviano Maserati 250F, y tras un problema en el reabastecimiento, tuvo que remontar y faltando una vuelta logr√≥ pasar a los dos Ferraris oficiales ante el asombro del p√ļblico y sus rivales por su virtuosismo. Mike Hawrthorn, uno de los pilotos de Ferrari, siempre record√≥ el adelantamiento: “Si no me hubiera movido a un lado estoy seguro de que el viejo diablo me hubiera pasado por encima”. Esta proeza para ganar, en febrero de 1958, el premio anual de la Academia Francesa de Deportes por ser el autor de la m√°s sobresaliente haza√Īa deportiva del mundo.


Merece la pena mencionar un suceso que Fangio vivi√≥ durante el II Gran Premio de La Habana (Cuba) disputado en 1957. El 23 de febrero de 1957, Fangio estaba a punto de empezar a cenar con su mec√°ncio en el Hotel Lincoln cuando, de repente, entr√≥ un joven con una pistola preguntando por √©l. Una vez identificado, el joven le pidi√≥ que le acompa√Īara. Fangio acababa de ser secuestrado por los guerrileros del Movimiento 26 de Julio, que se opon√≠an al r√©gimen del dictador Fulgencio Batista. Permaneci√≥ secuestrado durante 26 horas, sin sufrir da√Īo alguno, y luego fue liberado en la Embajada Argentina en La Habana. Luego de este incidente, sigui√≥ en contacto con sus captores, con los que entabl√≥ cierta amistad.


En 1958, en la que ser√≠a su √ļltima carrera, el Gran Prix de Francia, termin√≥ cuarto y‚Ķ jubilado. Su Maserati 250F no era competitivo ese d√≠a y el l√≠der de la carrera, Mike Hawthorn, como una se√Īal de respeto para el gran hombre conocido como “el maestro”, se neg√≥ a pasarle, lo que permiti√≥ a Fangio cruzar la l√≠nea delante de √©l sin perder la vuelta. Saliendo del autom√≥vil despu√©s de la carrera pidi√≥ que lo llevaran al hospital, adonde hab√≠a sido trasladado su amigo Luigi Musso tras un terrible accidente con su Ferrari. Al llegar al hospital, un m√©dico comprensivo tras ponerle una mano en el hombro le dijo: “Musso muri√≥, Fangio”. Pidi√≥ verlo y sin hablar le dijo adi√≥s. Y tambi√©n √©l se alej√≥ de las carreras para siempre.


Su marca de 5 t√≠tulos mundiales permaneci√≥ vigente hasta el a√Īo 2003 cuando fue superada por el piloto alem√°n Michael Schumacher. Sin embargo, ostenta un r√©cord de efectividad (carreras ganadas sobre carreras disputadas) casi imposible de igualar, ya que gan√≥ 24 carreras de las 51 que disput√≥ (un 47%), guarismo que probablemente nunca podr√° ser superado.


Además de las victorias en los circuitos y de los numerosos premios que recibió, fue nombrado Profesor Honoris Causa de la Universidad Católica de Santiago del Estero en 1992, Presidente Honorario vitalicio de Mercedes-Benz Argentina S.A, Presidente de la Fundación Renault Argentina S.A, Presidente Honorario del Museo del Automovilismo Juan Manuel Fangio y Miembro Honorario de la Federación Internacional del Automóvil.


Juan Manuel Fangio falleci√≥ a la edad de 84 a√Īos, el 17 de Julio de 1995, rodeado del afecto de los suyos y de un pa√≠s que siempre lo idolatr√≥. Sus restos mortales descansan en el cementerio de su ciudad natal, Balcarce, en la provincia de Buenos Aires. Es en esta ciudad donde se encuentra el “Museo Deportivo Juan Manuel Fangio”, fundado en noviembre de 1986, que conserva el patrimonio deportivo del piloto. Como an√©cdota, Fangio nunca se cas√≥, y seg√ļn una confesi√≥n hecha a un periodista, afirm√≥: “No tuve suerte con las mujeres, pero si tuve suerte al tener muchos amigos”. Tambi√©n se le atribuye la frase: “Yo pude haber ganado una fortuna pero… ¬Ņpara qu√©?. La amistad es la verdadera fortuna que un hombre puede tener“.


Quiz√°s Juan Manuel Fangio sea m√°s valorado por sus adversarios que por sus seguidores, ya que muchos de ellos, como Stirling Moss, se han referido a √©l como el mejor volante de todos los tiempos, no s√≥lo por su faz deportiva, sino por su caballerosidad en la pista y en los boxes. Su sencillez y al mismo tiempo su fr√≠a determinaci√≥n en la competencia, hac√≠a que en su persona conviviese un caballero y al mismo tiempo un temple invencible y a toda prueba en la carrera. Moss sol√≠a referirse a √©l como “…una furia fr√≠a, glacial…”