¿Es la leche buena y saludable para todos? – Fitness Nation Rumanía

El consumo de leche y productos lácteos es sin duda muy importante para los niños, ya que son una importante fuente de nutrientes para su correcto desarrollo. Pero ¿qué pasa con los adultos?

La leche de vaca ha sido y es un alimento básico para muchas personas durante milenios. Aunque sigue siendo un alimento popular, estudios recientes sugieren que la leche puede tener efectos nocivos para algunas personas, mientras que otras investigaciones destacan los beneficios para la salud de los productos lácteos. Entonces, ¿cuál es la verdad? En este artículo analizaremos las ventajas y desventajas de la leche, así como las categorías de personas que deben evitarla.

La leche es una de las bebidas más populares en nuestro continente, porque además de su delicioso sabor, también es una importante fuente de nutrientes. Sin embargo, si miramos sus orígenes, vemos que la leche de animales es producto de las glándulas mamarias de los mamíferos, que alimentan a las gallinas hasta que pueden comer una dieta sólida.

Dado que los humanos también son mamíferos, el tema del artículo relacionado con esto, ¿es la leche necesaria para los niños, pero también deben consumirla los adultos?

Nutrientes de la leche

La leche se considera un alimento integral. Aporta 18 de los 22 nutrientes esenciales al organismo.

El contenido de nutrientes de la leche se puede dividir en varias categorías:

  • Proteína: el 80% de las proteínas de la leche son caseína y el 20% restante de suero. Una de las propiedades de la caseína es aumentar la absorción de calcio y fósforo. El suero, por otro lado, tiene una influencia positiva en la salud. El 10% de la proteína de suero está compuesto por inmunoglobulinas que neutralizan virus y bacterias y estimulan las células inmunes. Además, la proteína de suero contiene aproximadamente un 30% de glutamina que actúa como “combustible” para el sistema inmunológico.

  • Carbohidratos, principalmente lactosa

  • Grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas (ácidos grasos omega-3 y omega-6) así como colesterol

  • Vitaminas: A, D, E, K, B1, B2, B3, B6, B12, ácido fólico y pantoténico, betaína y colina.

  • Minerales: calcio, magnesio, fósforo, potasio, sodio, zinc, selenio, hierro

Salud de la leche y los huesos

Uno de los beneficios conocidos de beber leche está asociado con la salud ósea. Esto se debe al contenido de calcio, vitaminas D y K, potasio, fósforo y proteínas. Este perfil de nutrientes es especialmente importante ya que las personas tienen hasta un 99% de calcio en sus huesos y dientes.

Para los niños, una dieta rica en calcio es importante para su desarrollo, aumentando la densidad y la fuerza ósea, mientras que para los adultos el calcio previene la pérdida ósea. Además, los estudios sugieren que la leche ayuda a prevenir la enfermedad periodontal. Por tanto, podríamos concluir que la leche favorece la salud ósea, pero no todos los estudios están de acuerdo.

Un ejemplo es el estudio de 2019, que concluye que una mayor ingesta de leche o productos lácteos no se asocia con un menor riesgo de fractura de cadera u osteoporosis.

Otro estudio del British Medical Journal afirma que los hombres adultos tenían un mayor riesgo de fractura de cadera, un riesgo asociado con una alta ingesta de leche. Específicamente, el estudio encontró que cada taza de leche consumida diariamente durante la adolescencia aumentaba el riesgo de fracturas mencionado en un 9%.

Esto se explica por los altos niveles de lactosa y galactosa (azúcares) en la leche, que se ha demostrado que aumentan el estrés oxidativo y la inflamación crónica en estudios con animales.

Sin embargo, los investigadores señalaron que su estudio solo puede mostrar una asociación y no puede probar causa y efecto. En este sentido, los resultados deben interpretarse con cautela y se necesitan más estudios antes de poder hacer conclusiones firmes o recomendaciones dietéticas.

Un estudio de 2016 relacionó el consumo de leche con el acné. Esto puede deberse a la influencia de la leche sobre ciertas hormonas, incluida la insulina y el factor de crecimiento similar a la insulina-1 (IGF-1).

Es importante señalar que estas observaciones se realizaron analizando la leche comercial de vacas a las que con frecuencia se les administran antibióticos y hormonas.

La leche de vaca tiene una mayor cantidad de lactosa que la leche de otros animales. En este sentido, una revisión de 2015 estima que entre el 65 y el 70% de la población mundial tiene algún tipo de intolerancia a la lactosa. Sin embargo, la mayoría de las personas con esta afección pueden agregar de forma segura cantidades pequeñas o moderadas de lácteos a su dieta.

Esta categoría excluye los productos lácteos fermentados como el yogur o el kéfir que contienen de forma natural una baja cantidad de lactosa y los estudios demuestran que contienen todos los beneficios de la leche, sin las desventajas mencionadas anteriormente. Además, los productos lácteos a través del proceso de fermentación apoyan la flora intestinal que juega un papel decisivo para el sistema inmunológico.

En conclusión, la leche contiene naturalmente nutrientes esenciales en una forma conveniente y accesible y su consumo es especialmente importante para los niños. Con respecto a las desventajas mencionadas anteriormente, se necesita más investigación sobre cuál es la dosis beneficiosa y los efectos nocivos, muy probablemente de la administración de antibióticos y hormonas artificiales administradas a las vacas lecheras.

Es mejor elegir leche orgánica de vacas que no hayan recibido hormonas de crecimiento. Sin embargo, si eres intolerante a la lactosa o prefieres no consumirla, las alternativas a la leche vegetal también forman parte de una dieta sana y equilibrada.