Vasos sanguíneos artificiales: una nueva perspectiva terapéutica РAnuntiomatic

Cient√≠ficos de China y Suiza han desarrollado vasos sangu√≠neos electr√≥nicos y biodegradables como alternativa al creciente n√ļmero de enfermedades cardiovasculares que alteran los vasos sangu√≠neos.

Los avances recientes en bioelectr√≥nica son prometedores para abordar los desaf√≠os actuales en biomedicina. Estudios recientes del equipo de cient√≠ficos chino y suizo podr√≠an allanar el camino para una innovaci√≥n a√ļn mayor en el campo.

En una investigación publicada recientemente en la revista científica Matter, el equipo describe un vaso sanguíneo electrónico que puede integrar 3 capas de células electrónicas flexibles para imitar e incluso superar a su contraparte orgánica.

El reemplazo y reparación de vasos sanguíneos para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, infecciones y lesiones traumáticas, son procedimientos que se realizan con gran frecuencia en el mundo occidental.

Solo en los Estados Unidos, cientos de miles de personas necesitan cirug√≠a coronaria y perif√©rica cada a√Īo. Pero, a pesar de la necesidad cl√≠nica de reemplazar las arterias afectadas, los desaf√≠os son igualmente grandes para aceptar vasos artificiales, debido a la respuesta inflamatoria, la trombogenicidad o la mec√°nica tisular.

En este sentido, se han logrado avances significativos en el campo de la biolog√≠a, fisiolog√≠a e ingenier√≠a celular, para permitir la creaci√≥n de tejidos humanos artificiales, con el fin de reparar y reemplazar los vasos sangu√≠neos da√Īados.

Superar la respuesta inflamatoria

Aunque los vasos artificiales con un di√°metro de m√°s de 6 mil√≠metros est√°n ampliamente disponibles, las cosas se vuelven un desaf√≠o cuando se trata de los m√°s peque√Īos.

Esto se debe a que la interacci√≥n entre los vasos m√°s peque√Īos y el flujo sangu√≠neo tiende a desencadenar una respuesta inflamatoria, lo que hace que las paredes de los vasos naturales interrumpan el flujo sangu√≠neo.

Para superar este problema, los científicos han combinado vasos electrónicos con células vivas. Después de encapsular los circuitos, los científicos depositaron capas de células de vasos sanguíneos humanos en los nuevos vasos, antes de darles su forma tubular final.

A continuación, el equipo de investigación probó el dispositivo en conejos en Nueva Zelanda, reemplazando las arterias carótidas (que suministran sangre al cerebro, el cuello y la cara) con vasos sanguíneos electrónicos. Los científicos monitorearon los implantes, utilizando imágenes de ultrasonido Doppler, durante 3 meses, y encontraron que el dispositivo permitía un flujo sanguíneo suficiente durante este tiempo.

Las pruebas de imagen modernas han demostrado que las arterias artificiales parecían funcionar tan bien como las naturales, sin signos de estrechamiento. Además, al final de los 3 meses, cuando los investigadores retiraron los implantes y analizaron los órganos internos de los conejos, no encontraron ninguna evidencia de una respuesta inflamatoria.

Si bien estos vasos sanguíneos electrónicos ofrecen una nueva perspectiva terapéutica, los científicos coinciden en que se necesitan más estudios sobre esta alternativa, especialmente las pruebas de seguridad a largo plazo.