Cómo el ejercicio dominó su ansiedad

Para Christine Anderson, el Gold’s Gym fue el punto de partida de su mejor yo.

Hubo un tiempo en que Christine Anderson no se acercaba a un gimnasio. Perdi√≥ el control de su alimentaci√≥n, luch√≥ para subir un tramo de escaleras y odiaba su aspecto. Eso es lo que la ansiedad puede hacer a una persona. Christine, de 24 a√Īos, ha luchado durante casi una d√©cada, y la lucha contin√ļa. Pero despu√©s de querer cambiar y desarrollar un v√≠nculo especial con un entrenador de Gold’s Gym, ella ve esperanza.

Es un progreso notable si se tiene en cuenta que durante mucho tiempo, todo lo que sinti√≥ fue verg√ľenza.

Christine comenz√≥ a experimentar ansiedad en la escuela secundaria, cuando sinti√≥ la presi√≥n constante de ser genial. “Si volv√≠a a casa con algo menos que una A, mis padres no estaban orgullosos de m√≠”, dice. “Nunca sent√≠ que estaba haciendo lo suficiente.”

Su ansiedad la llevó a la depresión. Christine había jugado softball hasta la escuela secundaria, pero la presión que sentía la hizo detener toda actividad física. Otras partes de su vida también sufrieron.

La ansiedad de Christine se desliz√≥ en su vida rom√°ntica y comenz√≥ a engordar. Una vez, dice, su novio no quiso llevarla a una fiesta porque era pesada. Para hacer frente al dolor, “com√≠a y segu√≠a comiendo”, dice. En la escuela secundaria, Christine pesaba alrededor de 160 libras. Dos a√Īos despu√©s, estaba llegando a los 200.

Casi no tiene fotos de s√≠ misma de esa √©poca. Odiaba que le tomaran fotos. Finalmente, despu√©s de a√Īos de frustraci√≥n, decidi√≥ que era hora de hacer un cambio. “Quer√≠a volver a amar tanto a mi cuerpo como a m√≠ misma”, dice.

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Creación de vínculos

Hace aproximadamente un a√Īo, Christine encontr√≥ un gimnasio de oro en San Antonio y comenz√≥ a entrenar con Luke Van Delden dos veces por semana. Hicieron principalmente entrenamiento de resistencia con algo de cardio.

Despu√©s de unos meses, Christine se dio cuenta de que necesitaba entrenar m√°s duro y cambiar su forma de comer. Empez√≥ a venir los d√≠as en que no estaba entrenando con Luke, y se inscribi√≥ en Gold’s FIT¬ģ classes.

Aunque ella acept√≥ con entusiasmo el reto de las clases – Luke dice que sonre√≠a desde la primera semana que vino al gimnasio – Christine dice que al principio sinti√≥ que estaba luchando para mantenerse al d√≠a. Pero ver a sus compa√Īeros empujarse unos a otros la inspir√≥. “Nunca me hab√≠a ejercitado as√≠ en mi vida”, dice. “Ver a otras personas hacerlo me hizo sentir que yo pod√≠a hacerlo.”

Con el tiempo, comenz√≥ a sentirse m√°s segura de su capacidad para desempe√Īarse a ese alto nivel y form√≥ v√≠nculos con sus compa√Īeros de clase. Tambi√©n comenz√≥ a entrenar tres veces a la semana con Luke. Juntos, continuaron enfoc√°ndose en tonificarla a trav√©s del entrenamiento de resistencia con pesas y m√°quinas. Tambi√©n trabajaron juntos para establecer h√°bitos alimenticios que se mantuvieran.

Despu√©s de unos nueve meses, las cosas empezaron a encajar. “Encontr√© una vieja foto m√≠a desde el principio, y finalmente vi los resultados de todo el trabajo que hice”, dice. “Iba al gimnasio tres veces por semana, y mi dieta en general era muy buena. Finalmente empec√© a ganar la confianza que hab√≠a perdido hace a√Īos”.

Perspectiva m√°s clara

Christine todav√≠a lidia con la ansiedad y la depresi√≥n, pero est√° mejorando en lidiar con ellos. “Creo que el gimnasio definitivamente ha ayudado”, dice. “Cuando me voy, siento que todos mis problemas se quedan en la puerta, porque cuando estoy all√≠, lo √ļnico en lo que me concentro es en m√≠. Estoy ah√≠ para ayudarme a ser mejor y hacerlo mejor, y ninguno de esos problemas se interpondr√° en mi camino.

“Creo que el gimnasio puede ayudar a mucha gente a lidiar con las mismas cosas”, contin√ļa. “Cuando vas al gimnasio, te pones a ti mismo primero.”

Christine ha bajado casi 50 libras y est√° por debajo de su peso en la escuela secundaria. Su IMC y porcentaje de grasa corporal tambi√©n han bajado significativamente. “Ha perdido un tercio de su peso corporal”, dice Luke. “Es inspirador.”

Luke ve a Christine como m√°s segura de s√≠ misma ahora y m√°s propensa a abogar por s√≠ misma fuera del gimnasio. “Creo que tiene mucha m√°s confianza en s√≠ misma”, dice. “Hay algo que decir sobre invertir en ti mismo. Ya sea tiempo o dinero, poner recursos en tu propio bienestar personal te hace sentir que vales m√°s – m√°s merecedor de amor, respeto y felicidad en general.

“El ejercicio no s√≥lo ayuda a fortalecer los m√ļsculos, a perder grasa y a aumentar la energ√≠a, sino que tambi√©n ayuda a sentirse mejor al liberar endorfinas”, agrega.

Hoy en d√≠a, Christine reconoce mejor su autoestima y est√° agradecida por el apoyo que recibe de sus padres. “Se siente muy bien hacer todo este trabajo y que digan que est√°n orgullosos de m√≠”, dice. Los convenci√≥ de que la dejaran seguir su propio camino. Ahora, ella tambi√©n quiere llevarlos al gimnasio.